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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Entre ruinas y cenotes

Tras pasar unos días estupendos, cambiamos rumbo al sur hasta llegar al pueblo de Tulum donde teníamos varias citas ineludibles: descubrir los cenotes con Álvaro, un amigo de España, visitar varias ruinas mayas, y reencontrarnos por fin con Carlos, casi un hermano que, para quien no lo sepa, vive en México desde hace unos años, y los grandes Alfredo y Fátima. 

Aunque los dos habíamos estado en esta región de México, ninguno habíamos buceado aún en los cenotes y hacerlo ha sido una gran experiencia. Es algo único, muy diferente al resto de inmersiones que hemos hecho hasta ahora, con encanto especial y tintes mágicos: Flotar ingrávido en una cueva asombrosa decorada con cientos de estalactitas de formas caprichosas, incluso estalagmitas, en un agua azul cristalina, maravillándote al contemplar los rayos de luz desplegarse abriéndose paso a través de las formaciones, o descender por un túnel vertical, ligeramente opaco, y alcanzar una capa de sulfuro de hidrógeno que aparenta ser una nube compacta de la que se perciben jirones deslizándose sinuosamente entre árboles caídos, un paisaje dentro de otro paisaje que te transporta a otro planeta, a un mundo encantado, de misterio y algo tenebroso... realmente merece la pena. 








También estuvimos en Muyil, una reserva de la biosfera con dos lagunas conectadas entre sí por un canal construido por los mayas, y posteriormente unidas al mar por otro canal natural de unos 13 km de longitud. Atravesamos las lagunas en lancha y después fuimos "flotando" por el canal una media hora, llevados por la corriente. Además visitamos varios templos mayas que nos gustaron mucho pese a que fuimos literalmente devorados por los mosquitos. 



Dedicamos un día entero a las ruinas de Chichén Itzá. Tuvimos mucha suerte porque no hizo mucho calor, lo que nos ayudó a pasear tranquilamente por todo el complejo arqueológico sin derretirnos. Quedamos maravillados por la grandiosidad de las construcciones y su buenísimo estado de conservación (la mayor parte restauradas). No resulta muy difícil retrotraerse e imaginar su belleza hace unos 1000 años. Sin lugar a dudas los edificios más impactantes son la pirámide "El Castillo", el Observatorio y el gran juego de pelota.




Tuvimos la suerte de, durante el fin de semana, alojarnos en unas cabañitas a pie de playa, con unas vistas inmejorables, muy cómodas y económicas (sobre todo para esta región tan turística), muy recomendables a pesar de que la encargada no tenía nada claro qué tenía reservado y qué no. Y tuvimos más suerte aún de que Fátima, Carlos y Alfredo se alojaran en un complejo con una playita muy agradable donde pasamos un par de tardes, jeje. 





Unos días fantásticos, con muchas actividades diferentes, en inmejorable compañía, con quien hemos disfrutado muchísimo, y hemos reído aún más; gracias Álvaro por descubrirnos los cenotes, y a vosotros tres, menos mal que aún seguimos juntos al menos una semana más. :)

PD: Si a algún seguidor del blog le apetece descubrir las profundidades, en Tulum o en España, recomendamos:  https://es-es.facebook.com/liquidplanet.eu



viernes, 7 de noviembre de 2014

La vuelta de Voltereta

Tras algo más de un mes por España organizando la siguiente etapa, pero sobre todo viendo a la familia y amigos, con las fuerzas recuperadas y con el estómago bien lleno, cargamos de nuevo nuestras mochilas y partimos rumbo a México.
De los primeros días hasta nuestra llegada a Mérida (capital de Yucatán) sólo deciros que estábamos agotados después de las fiestas de despedida y las largas horas de vuelo en el horrible avión de AirEuropa, que sólo pudimos llegar al hostel y echarnos a dormir.
Ya en Mérida y más descansados pudimos conocer esta tranquila ciudad que aunque no destaca por ser excepcionalmente bonita sí que tiene un centro algo más llamativo donde se encuentran los edificios más antiguos muchos de ellos de la época colonial. Nosotros destacaríamos la fachada de la casa Montejo, la catedral y el palacio de gobierno. Otro lugar interesante es el paseo Montejo que es una gran avenida que surge como de la nada entre casa pequeñas y que alberga diversos edificios de época.






En las cercanías de la ciudad ( 2 horas en bus) visitamos el pequeño pueblo de Celestún, donde por muy poco precio nos subimos a una lancha para recorrer la ría reserva de la biosfera. Esta ría aloja millares de aves de entre las que destacan los flamencos rosados, pelícanos grises, cormoranes y garzas. A pesar de no ser la mejor época vimos mas de cien flamencos que nos maravillaron con su color. Una parte del recorrido que nos sorprendió fue cuando con la lancha nos introdujimos en los manglares, donde todo se volvía más oscuro pese al brillante sol y el agua pasaba de un color marrón a un rojo sangre. Aquí vimos un pequeño cocodrilo y el nido de una garza tigre que es muy raro de ver. Acabamos el fabuloso día en una solitaria playa y saboreando un magnífico ceviche de camarones.







Por cierto, a todo el que venga, no puede dejar de probar la comida yucateca, es realmente buena y sabrosa. Tiene multitud de platos como: sopa de lima, panucho, salbute, poc choc, cochinita pibil etc.

jueves, 2 de octubre de 2014

Punto y seguido

Como muchos ya sabéis, tras casi cuatro meses de periplo europeo y 28000 km, hemos decidido volver a casa y prepararnos para la siguiente fase del viaje. Estaremos hasta final de mes en España, organizando un poco las exploraciones en nuevos destinos. 
Mientras, os dejamos algunas fotos de la vuelta, lo más impresionante, los Alpes.







 






Además, tenemos que dedicar un agradecimiento especial a "Pequeña Bala" por haber sido lo más parecido a un hogar todo este tiempo y habernos acompañado en lo bueno y en lo malo, en las curvas y en las rectas, con sol y con lluvia, y no habernos dejado tirados nunca. Aunque te vamos a echar de menos, esto es sólo un hasta luego!




domingo, 21 de septiembre de 2014

La gran desconocida

Nada más cruzar la frontera con Croacia, nos dimos cuenta de que Eslovenia sería un país que nos iba a gustar. El paisaje que se abrió ante nosotros era particularmente bonito: frondosos bosques cubrían las montañas y, ahora sí,  aparecían pueblos muy acogedores a lo largo de la carretera. Según avanzábamos por el país, las montañas se hacían cada vez más altas hasta que llegamos a nuestro destino en los Alpes Julianos.
Nos establecimos en Bled para pasar unos días y recorrer la zona. El lugar parece sacado de un cuento: el lago con su isla, el castillo sobre un cerro... y todo rodeado de inmensas montañas. Es difícil describirlo con palabras.
Las proximidades a este pueblo nos parecieron increíbles y la verdad es que pasamos unos días muy divertidos recorriéndolas tanto en coche como a pie. Pudimos descubrir un hermoso lago glaciar rodeado de majestuosas montañas de más de 1500 metros, cascadas, diversos ríos que a su paso por las entrañas de las montañas formaban horadadas gargantas e increíbles vistas de los Alpes desde lo alto de una estación de esquí.












Otro lugar que visitamos fue el valle del río Soča, que aunque en el mapa parecía estar cerca, tuvimos que salir de Eslovenia, cruzar algo de Austria e Italia para volver y llegar al pueblo de Bovec, aunque la carretera fue muy entretenida.




El río, de color esmeralda, discurre entre montañas si cabe más imponentes que las anteriores con picos recortados custodiando el valle. El lugar es una maravilla para los ojos y un sueño para los practicantes de deporte extremo. Aquí caminamos por uno de los bosques más bonitos de nuestro viaje, con árboles susurrantes de mil colores y suelos cubiertos de musgo y hojas.






Este país nos ha gustado mucho y nos deja la impresión de que le quedan muchos secretos por mostrar.