Yo, personalmente (rak), me acercaba a esta región con algo de escepticismo pero, como podéis observar, estaba bastante equivocada. Nada más dejar la autopista aparecieron ante nosotros valles inmensos tapizados en verdes y dorados, y al fondo, los imponentes volcanes.
Nos hemos alojado en Murol, un pueblito precioso, que aloja un castillo medieval muy bien conservado y perfectamente recreado, y por supuesto, conquistado por los volteretas.
De camino aquí, nos encontramos con esto:
Aunque os pueda parecer el Nido de las Aguilas de Martin (a quien lo conozca claro), es realmente un famoso lugar de peregrinación, para pedir la bendición de la virgen de Rocamadour, la cual ha sido visitada desde antiguos reyes a deportistas de alto nivel franceses.
Durante el resto de estos días nos hemos dedicado a explorar esta bonita región, llena de volcanes cubiertos de un manto verde, bosques casi infinitos, cráteres inundados por lagos, extensas praderas cubiertas de flores y pequeños pueblos por los que parece que no pasa el tiempo. Aquí os dejamos una pequeña muestra:






















